Adopción de perros considerados de caza

Adopción de perros considerados de caza
Galgo y perros de caza

Mitos y realidades sobre unos tesoros desconocidos.

Bien. Ya hemos decidido adoptar un perrito. Ya hemos determinado qué sexo, edad y tamaño serán los más idóneos para nuestras circunstancias. Ahora vamos a conocerlos, bien directamente en la perrera o el refugio, bien a través de la pantalla del ordenador.

Probablemente, en una y otra circunstancia nos encontraremos con un alto porcentaje de animales que nos “ponen ojitos” especiales. Nos atraen por su nobleza y ternura. Podemos estar hablando de podencos, pointers, bretones, galgos, drathaars, bracos, teckels o cualquiera de las razas –y sus cruces– de los llamados “perros de caza”.

Entonces una especie de doble maldición recae sobre ellos, puesto que el futuro adoptante –salvo que el enamoramiento sea tan súbito como intenso– pasa de largo, ya que el desconocimiento acerca de estas razas ha dado pie a una rumorología que señala a estos animales con unas necesidades que no los hacen los más apropiados para vivir en un piso, a veces de reducidas dimensiones. ¡Nada más incierto!

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Un perro de caza rápidamente se convierte en un perro de casa

Un galgo, un podenco, un bretón, pongamos por caso, es un perro absolutamente casero, que será feliz hasta el delirio con un sofá, una camita, caricias y un rayo de sol. Son animales asombrosamente adaptables, como si con tener amor y alguien a quien idolatrar ya se sintieran plenamente dichosos.

  • Estos perros no han nacido para cazar, como suele escucharse, ni lo necesitan ni son infelices si no lo hacen.
  • No precisan estar varias horas corriendo ¡ni muchísimo menos! Ni le es imprescindible un jardín.
  • Sus necesidades físicas no distan de las que cualquier otro perro requiere. Todos los perros tienen que pasear y realizar actividad física.
  • Tras esos momentos de agotar energías os sorprenderá lo tranquilos y dormilones que pueden llegar a ser.
  • Su instinto de “apresar” tampoco difieren en principio con otros cánidos. (Hay podencos que ni se inmutan si ven una pájaro revolotear junto a él y yorkshires que corren a la caza y captura de cualquier presa que se mueva).
  • Los hay de todos los tamaños (desde un gran galgo o podenco de imponente alzada, un bretón medianito, o el pequeño podenco maneto, gracioso y diligente, de poco kilillos).

Están dotados de unas ingentes cualidades para hacernos disfrutar de una amistad y entrega insuperables

Son animales, por regla general, dóciles, sumisos, muy apegados a sus dueños, de una lealtad y gratitud que los hace únicos por su dulzura. Son divertidos, payasetes, y también, cuando deben hacerlo, muy discretos. En el aspecto físico son espartanos, fuertes, muy resistentes, y nada delicados. Los perros de caza han sido adiestrados, probados, enseñados y estimulados en pro de esa actividad dirigida por el hombre. Pero no son distintos a cualquier otro animal de compañía. Pensemos, por ejemplo, que un cócker, o un caniche, fueron antaño, perros de caza y hoy en día son considerados como estupendos prototipos de perro familiar.

Así pues: ¿por qué no adoptar uno de estos perros que en gran número son abandonados por no cumplir con las expectativas que de ellos se esperaba para su uso cinegético?

Hay una ingente bolsa de perros abandonados porque no cazaban como sus dueños querían. Perros que no han sido considerados como tales y sí como meros instrumentos. No corrían bastante, se asustaban de los tiros o simplemente no se aplicaban a la tarea como pretendían. Éstos engrosan el número de animales que esperan, desesperadamente, una adopción. Merecen una segunda oportunidad. Son perros muy nobles que muestran una gratitud conmovedora con su familia. Pacientes, apegados, dulces…

Cierto es que no pocos, debido a anteriores experiencias, son en exceso tímidos, tienen algún trauma o se muestran, al principio, temerosos. Pero, como cualquier ser vivo, cada uno es cada cual, con sus rasgos propios y su carácter. Son inteligentes y rápidamente aprenden a confiar.

¿Te animas? Conócelos, no te arrepentirás jamás

Publicado por Arquepe