Grandes mitos sobre el Centro Zoosanitario de Málaga

Grandes mitos sobre el Centro Zoosanitario de Málaga

En el tiempo que llevamos desarrollando nuestro proyecto de voluntariado en el Centro Zoosanitario de Málaga (más conocido como “la perrera”), nuestro equipo ha detectado que entre los malagueños existe una gran confusión sobre algunas cuestiones relacionadas con el mismo. Por eso, hemos decidido resumir en este post las más importantes y resolver algunas dudas que en muchas ocasiones nos plantean los ciudadanos.

  1. La “protectora” y la “perrera” son lo mismo.

No. La Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga (www.protectoramalaga.com) es una organización privada cuyo objetivo principal se basa en la defensa y protección de todos los animales y plantas de la ciudad. Se encuentra en Camino de las Erizas 4. Muy cerquita, en Camino de las Erizas 5, se ubica el Centro Zoosanitario Municipal (más conocido como la perrera y en el que desarrollamos nuestro trabajo), que es gestionado por el Área de Sostenibilidad Medioambiental del Ayuntamiento de Málaga. Tanto el Ayuntamiento como la Protectora tienen interés en fomentar la adopción de los animales que albergan en sus centros y por ello firman cada año un convenio en materia de recogida y acogida de animales, que se puede consultar en la página web del consistorio. Para colaborar con la protectora y su excelente trabajo en favor de la adopción, el Ayuntamiento aportó el año pasado 50.000€ y esta cantidad se incrementará en 10.000€ en 2018.

  1. En la “perrera” sólo pueden adoptarse perros.

No. El centro también acoge gatos y recientemente la asociación AMAN ha comenzado un proyecto de voluntariado similar al nuestro: www.gatosdemalaga.com.

Además, en algunas ocasiones en el centro ingresan otros animales como caballos, conejos, gallinas, cobayas, ovejas, etc. Sin embargo, estos animales no pueden adoptarse.

  1. Todos los animales que ingresan en la “perrera” son sacrificados.

No. El centro tiene obligación por ley de recibir a cualquier animal que allí sea entregado por su propietario o recogido de la vía pública. Cuando un perro ingresa en el centro, éste va a parar a una de sus tres naves. Allí debe permanecer (según indica la ley) al menos 10 días (de esta manera, si un perro que se ha recogido en la calle no estuviese abandonado, sino que se ha perdido y no tiene chip, el dueño tiene este tiempo para poder ir a por él).

Una vez que pasan los 10 días y el animal ha sido revisado por uno de los veterinarios municipales, hay dos opciones:

-Si el perro no es apto para ser adoptado, bien por motivos de salud o comportamiento, o porque no hay espacio en la nave de adopción, será eutanasiado. El sacrificio de los animales es realizado con pentobarbital sódico previa anestesia, conforme a la legislación vigente. En 2017, 486 animales fueron eutanasiados. Un total de 863 salieron del centro (bien a través de adopción -264-, cesión a protectoras -195-, o rescatados por sus propietarios -115-).

-Si el animal es considerado como apto para la adopción por el veterinario y hay espacio disponible, pasará a la nave de adopción. Allí permanece hasta que es adoptado o se cede a otras instituciones. Los perros que más tiempo llevan en esta nave actualmente son Kazán, Dalí y Alazán, que ingresaron en el centro a principios de marzo de 2017, es decir, hace casi un año.

Es por eso que publicaciones que solemos encontrar en redes sociales con textos como “Si este perro no se saca en X días de la nave 3 de la perrera, lo duermen.” no son ciertas. Los usuarios que publican y/o comparten dicha información, no pueden saber si ese perro va a ser o no sacrificado.

Sí es cierto que en un par de ocasiones os hemos solicitado especial ayuda con perros que llevaban demasiado tiempo en la nave de adopción y habían sido propuestos para perder la condición de adoptabilidad. Debemos tener en cuenta que mientras hay un perro ocupando un chenil durante muchos meses en la nave de adopción, ese espacio no lo pueden ocupar otros que serán sacrificados. ¿Cuál de ellos merece estar en adopción? Una decisión tremendamente difícil, ¿verdad? Para nosotros está claro: todos. Sin embargo, mientras siga existiendo una tasa tan terrible de abandono y las leyes no cambien, tendremos que seguir lidiando con este problema. Sólo en el año 2017, 1.210 perros ingresaron en el centro, la mayoría entregados por sus dueños, como veremos en el siguiente punto.

  1. La mayoría de los perros que van a parar a la “perrera” son recogidos de las calles de Málaga por los trabajadores del Centro Zoosanitario.

No. De hecho en 2017 un total de 886 canes fueron entregados en el centro por sus propietarios. Esta cifra es lamentable, sin embargo, es bastante más positiva que en 2016, año en el que 1.047 perros fueron dejados en el centro por sus dueños.

Athisa, la empresa encargada de la recogida, (no es el personal del centro el que realiza esta labor) ha retirado de la calle, en 2017, a 324 canes. Por tanto, podemos concluir que la gran mayoría de perros que ingresan en el centro son entregados por sus propios dueños.

Desde Perros de Málaga trabajamos en colaboración con el Área de Sostenibilidad Medioambiental y otras asociaciones para que el sacrificio 0 sea una realidad lo antes posible. No obstante, no es un objetivo sencillo, teniendo en cuenta que actualmente cualquier persona puede dejar a su perro en el centro, en cualquier momento, de manera gratuita y por cualquier motivo (en muchos casos, si se exigiera pagar una penalización por no hacerse cargo más del animal, los perros acabarían abandonados en otros lugares con menos posibilidades de sobrevivir o ser adoptados). De hecho, como muchos sabréis, en la Comunidad de Madrid se prohibió el sacrificio de perros abandonados. Sin embargo, poco después de aprobarse la ley, la perrera municipal está saturada. La saturación es evidente también en las protectoras. De hecho, como recientemente comentaba su presidenta Carmen Manzano en una entrevista, la Protectora de Málaga actualmente tiene una capacidad de 260/280 perros y 150/180 gatos y sin embargo alberga a más de 900 animales (además de mantener una red de más de 140 casas de acogida). Esta masificación del refugio provoca que en ocasiones, los perros, a causa del stress y de no contar con el suficiente espacio, se ataquen los unos a los otros.

Es por ello que los máximos responsables de toda esta problemática y triste situación son aquéllos que compran o adoptan un perro y no son capaces de responsabilizarse del mismo durante el resto de la vida del animal. Debido a esta falta de responsabilidad, las perreras y protectoras están desbordadas. La cruda realidad es que más de 137.000 perros son abandonados cada año en España. Ante tan complicada situación, no hay solución sencilla y/o rápida. Muchas cosas tienen que cambiar en la sociedad para que esta situación acabe.

Por todo esto, insistimos: NO COMPRES, ADOPTA. Y HAZLO CON RESPONSABILIDAD.